Bodas, un protocolo muy festivo – Parte 2: el gran momento se acerca

Bodas, un protocolo muy festivo – Parte 2: el gran momento se acerca

Ya hemos hablado de los preparativos para el gran momento, y ahora, a medida que nos acercamos, hay que tener en cuenta cosas como:
  • Los regalos: existe un protocolo con respecto a este punto. Cuando alguien te invita a una boda, asistas o no, debes enviar un presente. Este no tiene porqué ser equivalente al precio del cubierto. Algunas parejas optan por una fórmula que se impuso hace relativamente poco tiempo: la lista de bodas. Lo cierto es que es bastante cómoda para todas las partes, porque evita la repetición y facilita a los novios a hacerse con cosas que necesitan y/o les apetece, y no hay lugar para la equivocación. Aún así, los invitados pueden regalar lo que quieran y decantarse por un regalo personalizado. Otra opción muy en boga en estos días, sobre todo en parejas que ya viven juntas y tienen la casa montada, es el dinero. ¿Cuál es el monto que hay que regalar? Dependerá de la cercanía de la relación con los novios y del poder adquisitivo de cada uno. Si conoces a otros invitados, puedes tantear con ellos. Una vez los novios regresen de la luna de miel, deben agradecer de puño y letra a todos los invitados los presentes recibidos.

  • El vestido de ella: ten en cuenta que empezarás a hacer pruebas del vestido entre un año y seis meses antes de la boda. Nunca te equivocarás si optas por la sencillez y la elegancia, aunque es tu día, el día en que te conviertes en princesa y centro de atención, así que te tienes que ver guapa y sentirte especial. Evita recargarlo demasiado con lazos, guirnaldas y encajes. Trata de que dentro de lo posible sea cómodo, piensa que si no te puedes mover con él, lo pasarás mal, son muchas horas y tienes que hacer muchas cosas, entre ellas bailar. Los zapatos planos están totalmente prohibidos, también las plataformas. El maquillaje y el cabello, natural, pero que resalte nuestros puntos fuertes. ¡Un día es un día! Aunque ojo, no es carnaval.

  • El traje de él: lo mismo que vale para la novia, se aplica al novio. Sencillez y elegancia son una apuesta segura. Él, por supuesto, no tiene la variedad de elección que la novia, pero aún así puede elegir entre chaqué o traje de chaqueta. El esmoquin está completamente prohibido. Si el novio lleva chaqué, también están obligados a llevarlos los testigos y los padrinos, pero si el novio lleva traje de chaqueta, ningún otro asistente puede aparecerse con un chaqué. El traje será siempre liso y oscuro si la boda se celebra en invierno, pero si es verano se permite que sea de colores más claros. La camisa más clara o blanca, preferiblemente lisa, aunque rayas discretas y finas también se aceptan. El único toque diferenciador permitido es la corbata, así que ahí el novio se puede lucir. Si el novio es militar, puede utilizar el traje de gala.

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